India

WWOOFing en la India

Desde el 1 de junio de 2013 tuvimos la suerte de pasar ocho días fantásticos WWOOFing en Binsar Valley River Camp, una granja orgánica para autoconsumo que se encuentra a 500 metros del pueblo de Mangalatha, distrito de Almora, en el estado de Uttrakhand, India. Este pedacito de cielo en la tierra es el proyecto de vida de Raju, un hombre con un amor consciente por la naturaleza y una visión clara de cómo se siente vivir sanamente. Él ha estado trabajando en su tierra por los últimos 3 años, siguiendo su ideal de cultivar alimentos orgánicos, proteger el medio ambiente, acogedor y enseñar a otros a hacer lo mismo. Su granja es su casa y también un lugar abierto para WWOOFers y turistas que buscan la oportunidad de estar en contacto con la naturaleza, alejados del calor, el caos y la contaminación de tantas ciudades en la India. Desde nuestra llegada, nos sentimos abrazamos y cautivados por el paisaje, la tranquilidad y las aguas cristalinas del río Binsar.

Binsar Valley River Camp
Gori y nuestra carpa

Durante nuestro tiempo de WWOOFing, experimentamos muchos momentos de reflexión, relajación, aprendizaje y disfrute interactuando con Raju, Aby (el hijo de Raju de 12 años de edad), Prakash (ayudante de Raju), Gori (la rata y mascota), Tim, y Petra (WWOOFers de los Estados Unidos y Alemania). Nuestro día comenzaba a las siete de la mañana después de dormir a gusto en carpa con los sonidos arrulladores del río y las tormentas de la temporada de lluvias. Éramos bienvenidos a un nuevo día con un delicioso té de limoncillo o masala hecho por Prakash y el entusiasmo de los proyectos de Raju en la granja. Aprovechábamos las agradables temperaturas de la mañana y la tarde para dividir las horas diarias de trabajo. Nuestros proyectos incluyeron reforzar el techo del pabellón con heno, deshierbar, preparar la tierra y sembrar. En la India, los meses de junio y julio se caracterizan por un clima cálido y húmedo con lluvias de la temporada del monzón, que son condiciones espléndidas para la siembra. Plantamos okra, pimentones, rábanos, calabaza y chiles mientras disfrutábamos de la felicidad de Raju contemplando los nuevos y prometedores cultivos. Él nos decía: “La India sin chiles no es la India, la India sin chiles se detiene.”

Trabajando
Jugando

Entre las jornadas de trabajo, éramos libres para experimentar la finca y sus alrededores. Las limpias y refrescantes aguas del río Binsar fueron un lugar perfecto para bañarnos y contemplar peces juguetones. Los mangos verdes recién caídos descansando bajo los árboles fueron excusas diarias para comer y explorar recetas creativas de chutney. La cocina nos invitaba a hacer chapati y aprender recetas vegetarianas tradicionales de la India, que eran siempre enriquecidas por los sabores del ajo, la masala, el chile, la sal, el cilantro y la cúrcuma. El gazebo de bambú era un altar perfecto para el yoga, la meditación, las conversaciones y las siestas. Por las tardes, nos revivía el espíritu invencible y los juegos de Aby, una joven inteligente, sano y orgánico, amante del ajedrez y el cricket. Por la noche, la inmensidad del cielo repleto de estrellas bailando al ritmo de las canciones de las ranas y los insectos ocultos eran almohadas de plumas a nuestros sueños.

Comida
Cocinando

Nuestra experiencia de WWOOFing fue muy flexible, trabajábamos un promedio de 4 horas al día y a algunas veces menos pues Raju también quería que exploráramos otros paisajes y actividades de la zona. Un día, Raju nos llevó caminando hasta Mangalatha, su pueblo natal, donde pudimos conocer a su madre y la forma de vida de los 150 habitantes de la aldea. Raju nos habló de sus esfuerzos por educar a otros agricultores en el pueblo sobre la importancia de la agricultura orgánica y el control de basuras. Nos explicó que los agricultores en la India son presionados por el gobierno a utilizar pesticidas y semillas genéticamente modificadas, lo cual es un negocio lucrativo para la empresa estadounidense Monsanto. En la actualidad, sólo el 40% de las plantaciones en Mangalatha son orgánicas. Raju compartió con nosotros sus observaciones acerca de los efectos negativos de los productos químicos sobre la salud de los seres humanos, su conocimiento de Ayurveda (medicina natural) y su conciencia de la importancia de la agricultura orgánica. 

Mangalatha

También nos explicó sus ideas sobre los problemas de nuestra sociedad moderna, que da prioridad al gran tamaño de las frutas y verduras en periodos cortos de cosecha en lugar de esperar a ser recompensados por el ciclo natural de la vida. Todo en nuestra época parece girar entorno al aumento de la cantidad en un corto periodo de tiempo, perdiendo el sentido y el significado de la calidad de vida. La obsesión de la producción masiva y la agricultura química de nuestra era industrializada es una de las principales causas de las enfermedades actuales, pues siempre seremos el reflejo inevitable de lo que comemos.

Mujeres trabajando

Mientras estábamos en Mangalatha, notamos que sólo las mujeres estaban trabajando en los campos y Raju nos habló sobre la dinámica familiar de su comunidad. Nos dijo con tristeza, que en su mayoría, la mujer es la única fuerza de trabajo en los hogares y también son víctimas de abuso físico y emocional por parte de sus esposos, pues muchos hombres del pueblo pasan sus días bebiendo licor entre si. Raju habló con tristeza y respeto sobre las mujeres de su pueblo, expresando su decepción hacia el comportamiento de los hombres, de quienes él desearía pudieran llegar a ser mejores esposos y padres para sus familias. Contrariamente a las opiniones generales de su entorno y su generación, el pensamiento y las decisiones de Raju son revolucionarias e inspiradoras, su finca es una luz de esperanza para lo que creemos podría ser un mejor futuro para la India.

Otro día, Raju nos llevó de excursión por las montañas cercanas a su finca. Durante la caminata, vimos varios árboles de pino quemados que estaban siendo utilizados para la extracción de sus fluidos coloridos. Raju nos explicó que las empresas han estado “tomando la sangre de estos árboles y secándolos hasta la muerte, con el fin de utilizar sus fluidos para la fabricación de pintura”. Raju nos educó sobre el grave problema de la deforestación en la región, lo cual aumenta los efectos de los cambios climáticos, la contaminación y el calentamiento del planeta tierra. A medida que continuamos la caminata, nos vimos rodeados por un bosque tranquilo, donde Raju declaró su amor sincero por las montañas mientras abrazaba un árbol. Encontrar a otro ser humano que comparte la misma pasión y respeto por la naturaleza es una confirmación esperanzadora sobre la bondad aun existente en nuestra especie. Al final de la caminata y a sólo 1 kilómetro de distancia de la granja, todos nos reunimos alrededor de los mágicos sonidos y el paisaje de una hermosa cascada, para mojarnos y despejar nuestros pensamientos.

Nuestra experiencia WWOOFing en Uttrakhand fue memorable y sin dudas nuestra predilecta en la India. Este tiempo fue solo el comienzo de lo que vislumbramos como una duradera amistad. Cuando nos despedimos, Raju nos entregó semillas para plantar en el próximo destino. El anhela un mundo sin fronteras, donde todos podamos compartir y disfrutar los regalos de la naturaleza. Nos alejamos de Binsar Valley River Camp con la nostalgia de aquel que deja atrás la felicidad sublime y con firmes intensiones de volver un día a esta tierra de prosperidad.

Semillas
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