Corea del Sur

Guerra en la península coreana

La península de Corea sufrió treinta y cinco años de ocupación Japonesa en la que muchos de sus agricultores murieron mientras luchaban por su derecho al trabajo y la cosecha de sus tierras, millones de personas fueron oprimidos y obligados a trabajar como mano de obra para satisfacer las exigencias del imperio, muchos jóvenes fueron llevados a la guerra para luchar por una causa que no era suya y jamás regresaron a sus hogares y cientos de miles de mujeres fueron secuestradas para servir como esclavas sexuales de las fuerzas armadas Japonesas estacionadas en diferentes países de Asia durante la Segunda Guerra Mundial. Entre 1910 a 1945, muchos activistas y lideres pro- democráticos independientes fueron encarcelados, torturados y asesinados por el régimen japonés. Los coreanos sobrevivieron años oscuros del imperialismo japonés y múltiples formas de genocidio cultural. Con la misma intensidad con la que Japón trató de extinguir el idioma y las tradiciones de Corea, los coreanos fueron capaces de resistir y recuperarse.

Salón de Historia de la Prisión Seodaemun

Corea fue liberada de Japón el 15 de agosto de 1945, cuando el emperador japonés se rindió después del ataque con bombas atómicas de los Estados Unidos a las ciudades de Hiroshima y Nagasaki. Sin embargo, esta llamada “liberación” fue un periodo falso y la península fue dividida de norte a sur en el paralelo 38 por los intereses y el poder de la URSS y los EE.UU.  La nación, que espero durante tanto tiempo poder ser libre de la crueldad japonesa, ahora estaba segmentado por los jugadores de la Guerra Fría. Las vidas de muchas familias coreanas fueron una vez más interrumpidas y en suspenso.

Conmemoración a la Guerra de Corea

La Guerra de Corea comenzó después del inesperado ataque de Corea del Norte a Corea del Sur el 25 de junio de 1950. Corea del Norte recibió el apoyo de los gobiernos comunistas y los suministros militares de la Unión Soviética y la China. Corea del Sur fue apoyada por las Naciones Unidas y los Estados Unidos. Cuando estalló la guerra en Corea, la sociedad internacional se mostró indignado por el ataque de Corea del Norte. Todos los continentes del mundo, incluyendo Asia, África, Europa, las Américas y Oceanía enviaron su equipo militar para luchar por la paz de la República de Corea, respondiendo a la llamada de “proteger a la gente y un país que nunca habían visitado”. Tres años más tarde y después de muchas pérdidas humanas, un acuerdo de amnistía fue firmado finalmente el 27 de julio de 1953. A pesar de la guerra inconclusa, Corea del Sur sigue deseando la reunificación pacífica de la península. Muchos dijeron que a menos que un milagro sucediera, tomaría unos 100 años para que Corea del Sur ser restaurara después de la guerra. Sin embargo, a diferencia de lo que se predijo, la nación fue capaz de recuperarse gracias a la ayuda y la compasión de la comunidad internacional, el liderazgo y un esfuerzo tremendo del pueblo coreano.

La historia de Corea es muy similar a la de Vietnam soportó pocos años después. Ambos países fueron colonizados por décadas por otro imperio y también fueron divididos por los intereses políticos y económicos en conflictos del comunismo y el capitalismo. Muchas personas murieron y sufrieron como consecuencia de estas batallas por el control y el territorio. La diferencia entre la guerra de Vietnam y la historia de coreana es el final. Corea nunca tuvo un “ganador” o una resolución a la guerra. La península está todavía fragmentada, con heridas que no han sido sanadas, mentes que no han olvidado, familias que jamás lograron reunificarse y dos sistemas funcionando y viviendo bajo una tensión inminente. Durante nuestra visita al Museo de la Guerra de Corea en Seúl, nos sentimos muy tristes por lo que percibimos como una sobresaliente glorificación a la guerra en la su forma de contar la historia. En realidad, una guerra es siempre una tragedia donde todos pierden. Ningún gobierno o ideologías políticas pueden justificar la separación de familias y la muerte de personas inocentes. ¿Qué diferente sería nuestro planeta tierra si los seres humanos no estuvieran pensando constantemente en el poder y el control? Seguimos deseando un mundo en el que no se necesite un ejército para defender el derecho que todos los seres humanos tenemos a vivir en paz y libertad.

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