Zambia

Lo mejor de Zambia

Visitamos Zambia entre 27 de diciembre de 2013 y el 3 de enero de 2014, viajando en autobús y haciendo paradas en Livingstone, Lusaka y Chipata. Cruzamos la frontera entre Zimbabue y Zambia caminando a lo largo del Puente de las Cataratas Victoria, el cual conecta ambas naciones entre esta espectacular maravilla de la naturaleza. Después de completar nuestros procedimientos de inmigración con los oficiales de Zambia, nos robaron por primera vez en todo nuestro viaje mundial. El ladrón, el mono babuino más grande que hemos visto, pasó corriendo por entre nosotros y rasgó una bolsa plástica con 2 manzanas, galletas y una botella de agua que estaba colgando por fuera de la mochila de Gisela. Luego del miedo de haber sido atacados por un babuino y el inevitable grito de Gisela, nos reímos y sentimos aliviados porque no nos pasó nada realmente a nosotros. ¡Esta es probablemente la mejor manera en la que podíamos haber sido atracados y sin duda la recordaremos por siempre!

Nuestro tiempo en Zambia estuvo lleno de experiencias que provocaron nuestra adrenalina. Un día después de que nos hubiera robado el babuino, estábamos navegando en el río Zambezi, remando con fuerza, mojándonos y disfrutando de un montón de corrientes clase 5. También nos emocionamos al aprender sobre la misión y las expediciones de David Livingstone, un médico escocés, que dedicó su vida a liberar a los africanos de la esclavitud, mientras exploraba este continente mágico. Livingstone murió en África y su corazón fue enterrado en ella porque ahí siempre perteneció.

En la tarde del 31 de diciembre de 2013 nos vimos expuestos a otra situación que provocó nuestra adrenalina. Cuando estábamos de regreso a la finca de nuestros anfitriones de CouchSurfing a las afueras de Lusaka, Sal fue atacado por uno de los perros guardianes. Todo sucedió tan rápido, que la única prueba que tenemos es el enorme agujero que quedó en su camisa. Nos sentimos afortunados al descubrir que Sal no sufrió lesiones físicas, pero para nosotros dos, las cicatrices psicológicas de haber sido atacados por animales están aún abiertas y a esperas de ser sanadas…

Durante nuestra estancia en Zambia disfrutamos de su comida y su gente. Las comidas tradicionales de nshima (harina de maíz cocido) servido con una deliciosa salsa de pescaditos secos, pescado frito o guisado de pollo, acompañado de hojas de calabaza, okra o verduras colza son simplemente deliciosas. Zambia, al igual que muchos otros países africanos, sufrió años de corrupción en el gobierno después de lograr su independencia de Gran Bretaña. La población de Zambia está compuesta por 73 grupos étnicos oficialmente reconocidos. Su gente es respetuosa, acogedora y amable. Los niños siempre curiosos y dispuestos a jugar con nosotros. Tuvimos una de las más divertidas interacciones con la gente local. cuando un hombre borracho que iba de camino a su casa nos vio y decidió parar donde estábamos sentados a bailar para nosotros, con la esperanza de que le diéramos algunas kwachas (moneda de Zambia) para una cerveza. Sostenía en su mano una sombrilla y dos machetes mientras bailaba al ritmo de diferentes canciones que sonaban en el celular de una señora. ¡Su danza era super chistosa, la versión africana de Cantinflas! Nosotros y todos los espectadores locales estábamos muertos de la risa mirándolo, él sin duda fue lo mejor que nos pasó ese día. Aunque no le dimos dinero, él estaba tranquilo. Nos dio la mano varias veces y se despidió sin causar problemas. Después de todo, la interacción es lo más importante en Zambia y es lo que siempre hizo nuestra estancia inolvidable 🙂

A continuación, les presentamos lo que más disfrutamos en Zambia:

Alimentos y bebidas
  • Cerveza Mosi

  • Nshima: harina de maíz cocido

  • Pescado local frito

Sitios y actividades favoritas
  • Sentir la adrenalina mientras navegábamos por el río Zambezi

  • Disfrutar de las exposiciones en el Museo Livingstone

Personas
  • Mandy, Lee y Jacqueline: de Hong Kong y la China, nuestros anfitriones de CouchSurfing en Lusaka.

  • Christoph y Teresa: de Alemania y Austria, los conocimos en un albergue en Chipata.

  • Vincent: de Zambia, nuestro taxista en Chipata.

Facebook