Argentina

Caminando en la Patagonia

La Patagonia es una región espectacular en nuestro planeta, que intriga a muchos a visitarla y explorarla. Estábamos ansiosos y llenos de expectativas de conocerla y la realidad no nos decepcionó. Después de un mes de aventuras en la zona, nos fuimos con un deseo muy fuerte de querer volver. Visitamos algunos lugares y parques nacionales dentro de esta extensa región de maravillas naturales en los países de Argentina y Chile durante la temporada de verano en febrero de 2015. Viajando en autobús, hicimos paradas en las ciudades de Bariloche, El Chaltén, El Calafate, Ushuaia y Puerto Natales desde las cuales nos aventuramos a los parques nacionales. En todos estos lugares nos sentimos como niños en una zona nueva de juego, con alegría de ser libres para hacer lo que más nos gusta, ser uno con la naturaleza y disfrutar días de senderismo con la mochila al hombro. Como una nota importante para otros viajeros interesados en la planificación de estas caminatas patagónicos: todas nuestras caminatas se planificaron de forma independiente y sin la necesidad de un guía turístico. Llevábamos mochilas medianas y en ellas sólo lo que era realmente necesario, si tiene preguntas acerca de lo que tomamos, no dude en preguntar. Nosotros decidimos no alquilar una estufa para cocinar y llevamos alimentos listos para comer como frutas frescas, pan, galletas, jamón, salami, queso, atún, aceitunas, conservas de vegetales, barras de fruta, aguacates, tomates, mostaza, salsa de tomate, chocolate, maní y frutos secos. El clima frío permitió que los productos como el jamón, salami y queso se mantuvieran frescos sin refrigeración. Nuestras opciones de alimentos y equipo hicieron las cosas mucho más fáciles en términos de peso.

Vista desde el Cerro Campanario

Cerro Catedral
Bosque de Arrayanes

Desde Bariloche, tomamos tres caminatas de día a diferentes destinos todos ellos situados en el interior del Parque Nacional Nahuel Huapi: Cerro Campanario, Parque Municipal Llao Llao y el Cerro Catedral. Hicimos una excursión al Cerro Campanario en aproximadamente 20 minutos y disfrutamos de las hermosas vistas de los lagos y las montañas circundantes. En el mismo día, caminamos cuatro horas en el Parque Municipal Llao Llao, donde llegamos a la cumbre del Cerro Llao Llao, que también ofrece unas vistas espectaculares. También descubrimos el Lago Escondido y cruzamos un bosque de Arrayanes, un mágico árbol nativo de tronco naranja con pequeñas hojas verdes. Al día siguiente, hicimos una excursión de seis horas de ida y vuelta para llegar hasta el Refugio Frey. Desde allí, tuvimos unas vistas increíbles del Cerro Catedral y otros picos cercanos.

Desde El Chaltén, entramos en la parte norte del Parque Nacional Los Glaciares y completamos una aventura de senderismo de 3 días. Pasamos 2 noches acampando en el parque llevando nuestra propia comida y equipo de campamento. Agua deliciosa y pura procedente de los glaciares es accesible en diferentes arroyos a lo largo del parque. Hicimos un circuito de unos 38 kilómetros (23,6 millas). El primer día estuvo nublado y aunque el famoso Fitz Roy no era visible el hermoso parque está lleno de maravillas por descubrir. Establecimos campamento para pasar la primera noche en Poincenot a 8 km (5 millas) de nuestro punto de partida, y sin nuestras mochilas, completamos un día de caminata de 4 kilómetros de ida y vuelta al Glaciar Piedras Blancas. Desde lo alto de una roca gigante, fuimos testigos en silencio de los azules profundos y los sonidos de un glaciar hablante. A la mañana siguiente y con el cielo abierto, caminamos por una empinada cuesta de 2 km (1,2 millas) hasta llegar a Laguna de los Tres, un punto de vista idílico y impresionantes del Fitz Roy, otros picos y dos lagos magníficos. Ese mismo día, empacamos nuestras cosas y caminamos por las Lagunas Madre e Hija hasta llegar a nuestro segundo campamento en De Agostini. En este campamento, dormimos al lado del fuerte río Fitz Roy y a pocos pasos de la Laguna Torre. Temprano en la mañana, el Mirador Maestri, que está a sólo 2 km (1,2 millas) de distancia de la Laguna Torre, es un lugar perfecto para disfrutar el reflejo del Cerro Torre sobre el lago con un enorme glaciar en el fondo y sus trozos de hielo que se derriten. En nuestro tercer y último día, hicimos una excursión de 9 km (5,6 millas) de regreso a El Chaltén, nos despedimos con el corazón roto mientras contemplábamos el impresionante paisaje de los picos nevados y glaciares.

Parque Nacional Los Glaciares

Cordillera Fitz Roy

Glaciar Perito Moreno

Caída de hielo en el Glaciar Perito Moreno

Desde la ciudad de El Calafate viajamos en bus hacia el Glaciar Perito Moreno. Pasamos un día entero caminando por los 4 km (2,5 millas) de pasarelas en la Península de Magallanes, que ofrecen diferentes puntos de vista de esta majestuosidad de la naturaleza. Honestamente no teníamos muchas expectativas antes de visitar este glaciar, nuestra tendencia a dudar de lugares de turismo masivo nos hizo pensar: “va a ser igual que cualquier otro glaciar.” Pero cuando llegamos y conocimos a el Sr. Perito Moreno, con sus 55 metros (180 pies) de altura, a 14 km (8,7 millas) de largo y 5 km (3,1 millas) de ancho, todo cambió. Nos quedamos sin palabras y enamorados. No podíamos dejar de mirarlo. No queríamos dejarlo nunca. La fuerza, la forma y la extensión de toda su existencia fue realmente amor a primera vista. El eco profundo de sus espectaculares caídas de hielo eran sorprendentes. Su blanco brillante y azul transparente bajo los rayos del sol formando un espectro de colores pacíficos. La historia detrás de él y su marcha imparable que aún sobrevive y sigue siempre adelante en una tierra que está cada día más y más caliente, su resistencia a extinguirse como muchos otros de su especie es notable. Su ciclo simbólico de 4 años, casi romántico, al formar un puente que lo conecta con su compañera y testigo eterno, la Península de Magallanes, es mágico y simplemente increíble. ¡Una evidencia más de cómo lo maravillosa que la naturaleza y de lo chiquitos que somos!

Luego viajamos hasta “el fin del mundo” a Ushuaia, Tierra del Fuego y nos adentramos en las tierras donde los Yamana, pueblos originarios, solían vivir. Completamos una caminata de 3 días en el Parque Nacional Tierra del Fuego, que está a sólo 12 kilómetros (7,5 millas) de distancia de Ushuaia. Pasamos dos noches acampando en el parque, llevábamos nuestra propia comida y equipo de campamento. Nos instalamos y acampamos la primera noche en Bahía Ensenada. Desde ahí hicimos un circuito de caminata de aproximadamente 10 kilómetros (6.2 millas) ida y vuelta durante el día y disfrutamos una vista panorámica, la Cascada de Río Pio y de vuelta al campamento. A lo largo de esta ruta admiramos un paisaje diferente a nuestros destinos anteriores. El suelo era negro y húmedo con hermosas alfombras de musgo por todas partes. La vegetación era mucho más verde y al mismo tiempo mucho más frágil. El daño causado por décadas de deforestación humana, así como la presencia ilegal de caballos procedentes de las propiedades vecinas al parque nacional era evidente y molesto. Esa noche estuvo muy fría. Usamos sacos de dormir y toda nuestra ropa térmica, pero aún así fue difícil conciliar el sueño. Mientras nos congelábamos juntos dentro de nuestra pequeña tienda de campaña durante una noche de verano en el fin del mundo, pensamos, con admiración y respeto, en la fortaleza del grupo originario, los Yamana. Los Yamana, antes de la aparición disruptiva de los misioneros anglicanos y colonizadores, solían vivir en estas tierras desnudos todo el año. Tenían un estilo de vida en familia nómada dentro de este territorio, se movían a menudo en busca de un lugar mejor para la pesca y recolección de mejillones en la costa. Hacían canoas de corteza de árbol y mientras la madre y el padre pescaban para comer, los hijos mantenían el fuego encendido en el centro de la barca. Construían y desmontaban pequeños refugios para dormir en donde el fuego se mantenían siempre vivo en el centro para mantener el calor. Los Yamana protegían su piel del frío con grasa animal y a pesar del frío y de su desnudez, fueron capaces de adaptarse en armonía con el medio ambiente. Sin embargo, la intrusión de los misioneros y sus creencias cristianas empujó a los Yamana a empezar a usar ropa, lo que provocó no sólo el genocidio de su cultura, sino también la muerte de la mayoría de ellos. El uso de ropa en conjunto con la exposición constante a las condiciones húmedas del ambiente causó el desarrollo de problemas de higiene que no existían anteriormente. La ropa mojada causo enfermedades que los mataron. A la mañana siguiente caminamos un sendero de 8 km (5 millas) a lo largo de una hermosa costa de rocas verdes y aguas tranquilas, sentimos nostalgia por la forma de vida y la cultura que fueron exterminadas a manos del colonialismo. Ese día acampamos en Laguna Verde donde pasamos nuestra segunda noche, pero seguimos caminando por el área de Lapataia por casi 4 kilómetros (2,5 millas). El día era sombrío y el sol se ocultaba la mayor parte del tiempo, pero el paisaje era precioso. Las bahías, lagos y costa nos recordaban la zona norte de Escocia.

En esta caminata visitamos las áreas de castores activos e inactivos. Estábamos emocionados de ver a estos animales hasta que descubrimos los horrores de su historia. Veinticinco parejas de castores originalmente de Canadá fueron introducidos en Tierra del Fuego en los años 40’s con la intención de reproducirlos para vender su piel. Sin embargo, este proyecto, que nunca cumplió su objetivo, causo una tragedia ecológica. Los castores comenzaron a construir represas de agua para vivir como lo hacen normalmente, pero el bosque de Tierra del Fuego no puede sobrevivir y recuperarse como los árboles de Canadá. Grandes áreas fueron destruidas y mucha agua pura fue contaminada.

Además, la falta de depredadores puso la especie extranjera en ventaja de reproducirse aumentando aún más su impacto en el medio ambiente. Los guardaparques han tratado de controlar la población de castores mediante la caza, pero el daño parece irreversible. Nuestras expectativas ingenuas de ver a esta criatura “exóticas” fueron aplastadas con la imagen deprimente de los cementerios que construyeron. Para nosotros, este es otro ejemplo de los errores y atrocidades que pueden ocurrir como resultado de la intrusión humana en el orden natural del mundo. En este punto nos quedamos más que tristes por todo el impacto negativo causado por la humanidad en Tierra del Fuego. Nuestra segunda noche no fue tan fría como la primera y el clima en el último día de caminata también fue mejor. Caminamos unos 8 kilómetros (5 millas) de ida y vuelta por el sendero Hito que bordeaba el lago Roca hasta alcanzar el límite internacional con Chile. Bromeamos y reímos sobre la posibilidad de cruzar la frontera y ser “inmigrantes ilegales”, mientras teníamos cada pierna en un país diferente al mismo tiempo. En nuestro camino de regreso encontramos y probamos Calafate, una baya nativa de la Patagonia que tiene un sabor amargo.

Salimos de Tierra del Fuego en el lado argentino y entramos en Chile cruzando el Estrecho de Magallanes hasta llegar a Punta Natales. Desde allí, emprendimos seis días de caminata en el Parque Nacional Torres del Paine y completamos la famosa ruta de la W desde la administración del parque terminando en Laguna Amarga. Para estos días de caminata llevamos nuevamente nuestra propia comida y equipo de campamento. El primer día hicimos una caminata de cinco horas desde la Administración hasta el Campamento de Paine Grande por un terreno bastante plano e uniforme. El clima no era el mejor y tuvimos un poquito de lluvia constante sobre nosotros, pero al ver el azul celeste del Lago Pehoé nos trajo la emoción de volver a estar en la naturaleza. Luchamos para poner la carpa a causa de los fuertes vientos y por primera vez en todo nuestro viaje por el mundo tuvimos que atar nuestra tienda con cuerdas desde todos los ángulos a la tierra. El sonido y la agitación del viento contra la carpa hizo difícil conciliar el sueño. Al día siguiente el tiempo era mucho mejor, la vista de los Cuernos del Paine desde el campamento era impresionante. Pasamos un total de 2 noches en el Campamento de Paine Grande y en nuestro segundo día completamos un día de caminata de 6,5 horas al Mirador del Glaciar Grey. Mientras estábamos contemplando el Glaciar Grey y los trozos de hielo flotando en el lago, dos cóndores espectaculares volaron directamente sobre nosotros, tan cerca que pensábamos que íbamos a tener que agacharnos, ¡fue una sensación increíble! En nuestro tercer día, caminamos desde el Campamento de Paine Grande hasta el Campamento del Italiano por aproximadamente 2 horas y pusimos la carpa. Luego caminamos por un total de 4,5 horas ida y vuelta al Mirador Británico pasando por el Valle del Frances. El día estaba nublado y lluvioso, pero el bosque era precioso y las vistas desde el Británico eran impresionante. En nuestro cuarto día, caminamos 6 horas desde el Campamento Italiano hasta el Campamento de Hotel Las Torres donde armamos la carpa y pasamos la noche. A lo largo del camino pasamos por cascadas y ríos y conseguimos excelentes vistas del Lago Nordernskjold que parecía como el mar Caribe con pequeñas olas de aguas cristalinas. En el quinto día, soportamos una pronunciada subida de 2,5 horas desde el Hotel de las Torres hasta el Campamento Torres y descansamos el resto del día para nuestro gran final. Al día siguiente y último nos despertamos temprano y nos dirigimos hasta el Mirador Torres en 45 min. Mientras admirábamos la vista de Las Torres, nos sentimos exitosos y agradecidos luego de seis días de caminata. Regresamos al Hotel Torres en tres horas y continuamos caminando hacia la entrada de Laguna Amarga en un día muy caluroso, por suerte antes de llegar un amable chileno nos recogió en la carretera y nos llevó hasta nuestro destino. Torres del Paine es un tesoro de formaciones rocosas, lagos, ríos y glaciares dignos de visitar. No es sin razón que este parque es uno de los destinos turísticos más importantes de Chile. El 28 de febrero de 2015, nos fuimos del Parque Nacional Torres del Paine diciendo adiós y gracias a la Patagonia por habernos dado la oportunidad de sentirnos plenamente vivos. Si usted es también un amante de la naturaleza y tiene la oportunidad de visitar esta región de nuestro planeta tómela sin dudarlo. 😉

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