Chile

WWOOFing en Pelequén

Desde que estábamos planeando nuestro itinerario en Chile, teníamos el objetivo de hacer WWOOFing en el país y anhelábamos poder encontrar una granja con viñedo donde pudiéramos aprender y participar en el proceso de elaboración del vino. Nuestro plan es una meta común entre los viajeros que hacen voluntariado en el país y este tipo de granjas reciben múltiples solicitudes. Tuvimos la suerte de ser aceptados en la Granja La Viñita ubicada a las afueras de la ciudad de Pelequén en el área central de Chile y hacer WWOOFing allí por 11 días a partir del 14 de mayo de 2015. Esta granja familiar ha sido hogar a tres generaciones y sigue conservando las tradiciones en el cultivo de la uva País traída desde España a Chile.

Hoy en día, la uva es casi desconocida y extinta en este país productor de vinos de fama mundial. Desde los tiempos de sus propietarios originales, la uva País se ha cultivado, cosechado y utilizado para producir chicha de uva artesanal y vinagre. La Granja La Viñita también es hogar a diferentes animales: caballos, vacas, ovejas, cabras, un cerdo grande, conejos, gansos, un pato, pollos, gatos y perros. La alimentación de los animales en las mañanas y las tardes era una de las tareas diarias que realmente disfrutamos. Nos dio la bienvenida a esta finca familiar orgánica, su cuidadora, Ximena Barahona, nieta de los dueños originales. También nos quedamos encantados de compartir tiempo y agradables conversaciones con la hermana mayor de Ximena y su cuñado, Alicia y Sergio, quienes  han estado casados por casi 50 años y construyeron una casa dentro de la propiedad de la familia hace 8 años que se convirtió en su hogar permanente desde hace unos años, luego de que se pensionaron.

Durante nuestros días en la granja nuestras tareas principales variaban día a día, pero estuvimos siempre a cargo de la alimentación de los animales por la mañana y por la noche. Ambos disfrutamos el darles de comer a los animales, ya que nos permitía estar en contacto directo con ellos y observar su comportamiento. Esta había sido la primera granja que visitamos con una variedad tal de animales. Los pollos, gansos, ovejas, patos, caballos, vacas, perros y gatos tienen libre movilidad dentro de extensas áreas de la granja y nos quedamos muy contentos de verlos vivir e interactuar unos con otros. Sólo el cerdo, las cabras y los conejos estaban encerrados y restringidos a moverse libremente, lo cual era triste pero comprensible dada la forma de vida en la granja. Los gansos fueron particularmente interesantes de ver, siempre se mueven juntos como una nube ruidosa de plumas blancas. A los gansos les encanta estar en el agua y admiramos la forma elegante de sus cuellos al bañarse. En el momento de la alimentación, fuimos testigos de la inteligencia de los animales que han aprendido el cómo, dónde y cuándo sus cuidadores les proporcionamos agua y comida diaria.

Alimentando a los cerdos

Todos los animales nos estaban esperando, todos actuaban con un claro conocimiento de lo que íbamos a hacer, prediciendo donde la comida y el agua serian colocadas al punto de robarse la comida entre ellos apenas tenían la oportunidad. Las gallinas parecían siempre celosas del pato que recibía las sobras apetitosas del cerdo sin ningún esfuerzo. Vimos como el pato fue atacado físicamente por un pollo justo antes de que la alimentáramos porque querían su comida. El cerdo, siempre impaciente y exigente en conseguir su comida, nunca nos acostumbramos a ver a su enorme cabeza saliendo del corral mientras gritaba y babeaba. Gisela alimentaba el cerdo a menudo, acercar con un palo largo el recipiente para servirle la comida cerca a la valla de su jaula manteniéndolo entretenido y tranquilo no era fácil. Definitivamente no aprendimos a predecir su comportamiento y no tuvimos ninguna otra opción más que reír cada vez que nos sorprendía con su cara gigante. Sal se hizo cargo de la alimentación de las cabras hambrientas todos los días. También fue el encargado de soltar las ovejas a los campos para andar y comer por ahí en las mañanas. Dependiendo de donde las ovejas estaban al final del día, regresarlas a su jaula antes de la puesta de sol requería a veces un trabajo en equipo de ambos.

La Granja la Viñita tiene uvas y varios árboles frutales, entre ellos manzanas verdes y rojas, granadas, membrillos, caquis, naranjas, limas y aguacate. A partir de estas frutas, deliciosas mermeladas y conservas se han hecho a lo largo de los años. Ximena y su madre tuvieron en el pasado una compañía de producción de mermelada llamada Rigolengo como el nombre de la zona donde se encuentra su granja.

Haciendo chicha

En los años más recientes y bajo la dirección de Ximena, la finca se convirtió en un centro de turismo rural donde se educan las familias y los niños de las escuelas acerca de las actividades y los ciclos de una granja orgánica. Los visitantes reciben de primera mano información sobre el abono, los animales, el proceso de siembra y cosecha de diferentes plantas, y el proceso de elaboración de la chicha de uva tradicional, que se hace a mano en fermentación natural y sin el uso de máquinas eléctricas o destilación. La granja es una joya única de conocimiento y de la historia en lo que respecta a la agricultura ecológica tradicional y el proceso de elaboración del vino en un país muy industrializado, donde estas técnicas son ya casi inexistentes. Ximena, quien es una gran creyente de la agricultura y el turismo rural, dijo que al ver las caras de sorpresa y excitación de los niños y los adultos que vienen de la ciudad para finalmente descubrir cómo las plantas que comen crecen y cómo la vida en una granja realmente es, en lugar de lo que han visto sólo en los libros o la televisión, es siempre gratificante. Con Ximena, Alicia y Sergio tuvimos conversaciones sobre temas de nuestra sociedad actual en la que un trabajo tan vital como la agricultura de la que todos los seres humanos dependemos no es apreciado, respetado ni bien remunerado como otras profesiones.

Esta es la razón por la cual la mayoría de los niños de hoy sueñan con convertirse en médicos, en jugadores de fútbol, en estrellas de cine, o en ingenieros, pero no en agricultores. Y es también la misma razón por la cual la mayoría de agricultores anhelan un futuro diferente para sus propios hijos, un futuro en el que se puedan ganar la vida mejor, lejos de sus parcelas. Nuestras tierras están siendo abandonados y nuestras ciudades siguen creciendo sin proporción. Todos comemos todos los días, pero no tenemos idea cómo o de donde nuestra comida llega hasta nuestros platos. Los pequeños agricultores son una novedad, ya que las grandes compañías de producción masiva de alimentos se han apoderado del mercado para crecer lo que comemos. Ximena dijo que en Chile el gobierno ha puesto un gran esfuerzo para proporcionar apoyo, información y asistencia financiera a los pequeños agricultores, pero lamentablemente el número de personas interesadas en llevar a cabo este importante trabajo siempre es cada vez menor. Ella misma tiene dificultades para encontrar alguien que le ayude a trabajar en la granja pues en la zona central de Chile hay pocos trabajadores frente a la demanda. Además del efecto negativo que las dinámicas socioeconómicas de los países en desarrollo tienen sobre la agricultura se añade el fenómeno del calentamiento global que también ha impactado la vida de la Granja la Viñita, así como muchas otras granjas en Chile. Durante los últimos años, largos períodos de sequía están cambiando el espíritu verde y próspera de esta propiedad familiar. Este año, por ejemplo, la cosecha de uvas y otras frutas disminuyo considerablemente debido a la falta de agua. Era mayo cuando visitamos la granja y las esperanzas de las lluvias de abril, un mes famoso por sus lluvias, disminuyeron a la espera de gotas de agua que nunca bajaron del cielo. Muchos de los proyectos en la granja tuvieron que ser pospuesto. Muchos árboles frutales plantados por los abuelos y los padres de Ximena y Alicia han muerto a la espera de la lluvia. Los pequeños canales que circulan por toda la propiedad para regar los árboles, campos y dar de beber a los animales a menudo estaban secos. La pocas veces que bajo agua de la colina y los canales se llenaron fueron momentos emocionantes y una clara muestra de lo alarmante de la situación. había un ambiente generalizado de expectativas y nostalgia por la tierra donde Ximena y Alicia pasaron su infancia y juventud. A menudo hablaban de sus recuerdos y de sus anhelos porque fuera de nuevo lo que fue. Una tierra fértil donde todo crecía y todos reían y cosechaban. Las grandes empresas productoras de alimentos tienen el dinero y el poder para desviar la dirección de los ríos, establecer sistemas de riego, y llevar agua desde muy lejos, a diferencia de las pequeñas fincas familiares como la Granja La Viñita que dependen de la lluvia y los ríos locales para sobrevivir. El calentamiento global las está condenando a desaparecer. La contaminación causada por sociedades industrializada, “desarrolladas” y productores de monóxido de carbono como la nuestra están destruyendo la vida tal como la conocemos en la Tierra.

Hay muchas cosas acerca de la realidad de nuestro mundo que nos preocupan y nos hacen sentir impotentes. Independientemente de estas cuestiones, creemos que enfocándonos en lo que podemos hacer para tener un impacto positivo sobre nuestra realidad es una mejor estrategia de vida. Es por esto que hacemos todo lo posible para aprovechar las oportunidades diarias que recibimos de aprender y vivir en concordancia con nuestros valores. Durante nuestra experiencia WWOOFing en Chile nuestra tarea favorita fue la cosecha de la uva y producción artesanal de la chicha de uva (sidra de uva). Irónicamente, gracias a la falta de lluvia, la uva creció a finales del año y tuvimos una oportunidad única de completar esta tarea. Este proceso tradicional tomó un par de días y pasos, esperamos que nuestras imágenes y descripciones pueden ilustrar con claridad:

  1. En primer lugar, cosechamos las uvas, poniéndolas en cajas de plásticas y removiendo las partes dañadas de la fruta. Este proceso nos tomó un día y medio a los dos para completarlo.

  2. Después de la cosecha, exprimimos las uvas manualmente mediante el uso de un filtro de bambú. Las uvas se colocan en la parte superior de este filtro de bambú y con el tallo del racimo se frotan las uvas con las manos. Luego los racimos de uva se agitan hasta limpiarlos y remover todas las uvas y el jugo. La piel de la uva y el jugo caen en un recipiente de madera bajo del filtro de bambú. Esto nos tomó la mitad de un día para los dos hacerlo.

  3. El jugo de uva, la piel y las semillas que están en el interior del recipiente de madera se traspasan a un recipiente grande de plástico con un grifo de drenaje en la parte inferior. Antes de poner el jugo en su interior, se crea un filtro con un grupo de racimos de uva y un palo de madera los mantiene firme en el interior del recipiente, actuando como un filtro interno para evitar cualquier obstrucción en el grifo. El jugo y los pedazos de fruta se vierten en el contenedor con jarras. Este proceso sólo tomó unos minutos. El contenedor se cubre con un plástico en la parte superior y se dejó reposar de 2 a 3 días para que la fermentación inicial tome lugar.

  4. Después de 3 días, abrimos el grifo y conseguimos que el jugo de uva que salía del contenedor se filtrarla con un pequeño colador. Todo este jugo fue vertido en otro contenedor grande donde descanso cubierto para seguirse fermentando por una semana más hasta que la chicha de uva esté lista. En esta granja este zumo de uva también se utiliza para producir vinagre de uva dejándolo fermentar durante un período de tiempo más largo.

  5. Los restantes de fruta y las semillas de uva se colocan dentro de una prensa de madera manual durante la noche para extraer todo el jugo restante. Al final, la fruta se retira de la prensa y se coloca en otros recipientes, estos restos pueden ser utilizados para hacer licor o para alimentar a los animales de la granja.

Exprimiendo uvas

Vivir en el campo durante 11 días con una familia chilena fue maravilloso. Aprendimos no solo sobre la agricultura orgánica, sino también sobre la gastronomía chilena, la historia, la cultura y las palabras / dialectos / jergas específicas que ellos utilizan en español. Estar en contacto con los animales y experimentar el proceso de cosecha y elaboración de la chicha de uva hizo que nuestra experiencia de WWOOFing fuera simplemente inolvidable. 🙂

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